De la Melancolía a la Depresión.  Características de la depresión melancólica

De la Melancolía a la Depresión. Características de la depresión melancólica

¿Dificultad para levantarte de la cama y comenzar el día? ¿Duermes mal o ha habido un cambio en tus patrones de sueño? ¿No encuentras alicientes en tus días o sientes que no estás disfrutando de la vida en general? ¿Apagado-a o triste la mayoría del tiempo? ¿Te cuesta concentrarte, más que de costumbre?

Si la respuesta es sí, puede ser que estés atravesando una situación de Depresión o profunda melancolía.

Todos nos podemos sentir tristes, melancólicos o derrumbados en algún momento de nuestra vida, bien porque estemos en un proceso de duelo por la pérdida de un ser querido, o estemos atravesando alguna situación difícil: enfermedad, pérdida de trabajo, enfrentamientos familiares, etc.

Sin embargo, desde el punto de vista clínico, en la Depresión todos estos sentimientos- a los que se le suman ira, rabia o frustración, entre otros-, perduran durante más tiempo y llegan a interferir en la calidad de vida de la persona.

La Depresión Tipo Melancólica:

Dentro de los diferentes tipos de depresiones mayores graves podemos encontrar la melancolía o depresión melancólica. Según algunos datos de diferentes estudios, su origen parece ser biológico y, según otros, parece existir un patrón de personalidad más propenso a sufrir este tipo de depresión.

Este patrón de personalidad suele englobar a personas con una gran exigencia con los demás y para sí mismos, inflexibles, ordenadas y sistemáticas, perfeccionistas, y con escasa verbalización de sus emociones.

Quienes padecen este tipo de depresión suelen presentar síntomas como la pérdida de placer por realizar cualquier tipo de actividad, falta de respuesta a lo que antes les producía placer o les hacía disfrutar, estado de alerta, pérdida de peso, culpabilidad excesiva –normalmente por sus reacciones con amigos y familiares- casi rozando el delirio e insomnio de tercera fase, es decir, que se despiertan muy pronto por la mañana.

En cuanto al tratamiento, dado que es un tipo de depresión ligada a un alto nivel de suicidios, es muy importante que los enfermos sean tratados con fármacos, especialmente los tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina. No obstante, se ha visto que se obtienen mejores resultados cuando se combinan diferentes tipos de tratamiento, normalmente la psicoterapia con el farmacológico.

Pero sobre todo, tanto si eres profesional de la salud como si formas parte del contexto de estas personas, hay que tener en cuenta la dureza del proceso en el que se encuentran inmersos: Todas estas personas no ven la salida al final del túnel, todo es oscuridad y son incapaces de encontrar soluciones a los problemas más cotidianos, por lo que no debemos culparlas por ello. Una persona deprimida nota que no está haciendo las cosas bien, que hay algo que no funciona dentro de ella y no sabe cómo poner remedio: es frustrante.

La clave para ayudar a alguien con depresión es comprenderla y acompañarla en su tratamiento, lejos de hacer juicios de valor sobre cómo se siente o cómo debería sentirse. Escucharla y ayudarla a realizar cualquier actividad, por muy simple que esta sea, para estos pacientes puede resultar un mundo y un gran avance. No infravaloremos ningún esfuerzo, ni ningún intento de cambio, aunque este sea frustrado o no lleguen a conseguirlo, al contrario. Validar todo su empeño en salir de esta situación hará que estas personas no desistan hasta que, algún día, comiencen a ver esa luz que llevan tanto tiempo sin contemplar.

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