Miedo al miedo

Miedo al miedo

Todos hemos sentido miedo alguna vez. Es una emoción frecuente y natural, lo que ocurre es que, en ocasiones, se complica y podemos entrar en un bucle de ”miedo al miedo” o ”miedo a la ansiedad”.

El miedo a tener miedo hace referencia más bien al gran temor que siente la persona a experimentar los síntomas que se dan cuando sentimos crisis de ansiedad y/o ataques de pánico. Es decir, se trata más bien de un miedo intenso a padecer un ataque de ansiedad que puede aparecer en ciertas situaciones -depende de la persona-.

Imaginemos el siguiente caso:

Pepito últimamente estaba bastante estresado por el trabajo y, a eso se le suma que tiene dos niños pequeños que requieren bastante su atención –contexto situacional de activación-. Un día, decidió llevar a sus dos hijos a un parque que se encuentra bastante lejano, por lo que tuvo que coger el coche. Ese mismo día, Pepito, no había dormido demasiado bien y hacía bastante calor. Estuvo buscando aparcamiento mucho rato, dando vueltas como media hora, pero nada. Los niños, desesperados -como es normal en pequeños de esa edad- se pusieron a gritar “¡papá queremos bajar!” y de repente: ¡PUM! Una serie de sensaciones se desencadenaron sin control en Pepito: El calor recorría su cuerpo, aumentando su temperatura corporal, el corazón empezó a acelerarse, las manos comenzaron a sudar, y sentía que le costaba respirar. Intentó calmarse, pero no sirvió de nada. A esto se le añadió náuseas, mareos y sensación de ahogo. Estaba experimentando un ataque de ansiedad. Pepito lo vivió como un suceso bastante desagradable, el cual no quiere recordar ni que vuelva a repetirse.

A raíz de ahí, Pepito, dejó de coger el coche ante el temor de que volviera a padecer otra crisis. Pero ahí no quedó todo. Toda situación que él crea que puede generarle un mínimo de ansiedad o síntoma de malestar es evitada, o incluso aquellas que le puedan recordar ese fatídico día: el simple hecho de pasar por un parque ya le supone un suplicio.

Es decir, comienza a sentir miedo a tener ese miedo de nuevo (el del ataque o crisis de pánico) y se toman ”precauciones” para que no vuelva a ocurrir. El problema viene a que, esta supuesta solución o precaución, se convierte en un ritual de evitación, escape y huida que mantienen el problema. Estas precauciones terminan limitando la vida de la persona: empeora su autoimagen, y se siente cada vez más incapaz, incrementando su temor y el número de situaciones a evitar. Hacen menos actividades, dejan de acudir a lugares, reuniones, etc, y todo por miedo a sentir de nuevo esas sensaciones incontrolables.

Se crean y se mueven dentro de sus zonas de confort, donde ell@s creen que no les va a ocurrir nada, donde se sienten segur@s, pero solo se autoengañan. Es una falsa seguridad que atrofia su libertad …

Y este es el círculo vicioso en el que se encuentran metidas estas personas, dando vueltas y vueltas … volviendo al mismo punto una y otra vez, ¿cansa verdad? sin salida, y sin solución, por más que lo intenten.

¿Cómo salir de aquí?

Y es que el temor siempre está ahí …

A día de hoy, la única manera de superar el miedo al miedo es enfrentarse a él, mirarlo a la cara: dejar de huir, de evitar, de escapar … y esto se consigue con tratamiento psicológico.

Romper con todo ese círculo implica la ayuda de un profesional, por tanto, acudir a un psicólogo e iniciar una terapia se hace necesario para poder afrontar todo este proceso.

Además, hay una serie de pautas que pueden ayudarte a llevar mejor toda esta situación y desde MASSVITAL te las queremos mostrar:

  • Lo primero: busca un momento, párate y observa cómo has llegado a esta situación -cómo empezó todo, cuándo, a qué pudo deberse, si se trata de peligros reales o imaginarios, etc. Tener conciencia de ello hará que te sientas más tranquil@ y a la vez más fuerte para gestionar el proceso terapéutico.
  • Segundo: Recuerda que sentir miedo es totalmente normal, le ocurre a todo el mundo y forma parte de un mecanismo de supervivencia del ser humano. No sentirlo sería “lo raro”, solo que hay que saber cuándo sí hacerle caso y cuándo no esto puede ser una de las cuestiones trabajadas en consulta, por ejemplo-.
  • Tercero: paciencia, constancia y paso a paso. Precipitarte te llevará de nuevo a la situación inicial. Plantéate retos realistas, que no te superen un desbordamiento de tu mundo.
  • Cuarto: Un buen manejo de la respiración es una gran técnica en ciertas situaciones de miedo y malestar. Esto es algo que también se puede aprender tanto en consulta como a través de vídeos en Internet (en YouTube puedes buscar técnicas para aprender a respirar mejor).

Si te sientes identificad@ con algo de lo expuesto en esta publicación o conoces el caso de alguien, en Massvital estamos encantados de poder atenderte.
Es la hora de coger las riendas de tu vida …