OBSESIONES

OBSESIONES

¿De dónde vienen? ¿Es lo mismo preocuparse que obsesionarse? ¿En qué momento cruza el umbral de lo sano/adaptativo a lo patológico u obsesivo? ¿Con qué se relaciona con los Trastornos Obsesivos Compulsivos (TOC)?

Te lo cuento todo de una forma muy sencilla…

Como siempre repito-lo sé, y soy muy pesada-: Somos lo que somos y nos comportamos como nos comportamos producto de nuestra Historia, la cual hemos vivido inmersos en una Cultura determinada.

Debido a esto, cada uno y cada una tiene miedo a determinados “leones” y… ¡Menos mal que lo sentimos! Gracias a esta sensación (que funciona como una especie de alarma) hemos podido y podremos sobrevivir ante ciertos peligros poniendo en marcha los mecanismos de actuación pertinentes, herramientas con las que ya contábamos o hemos ido adquiriendo con el paso del tiempo.

El ser humano, a diferencia de otras especies, posee lenguaje y capacidad de pensamiento (conocida como cognición). Esto nos ha permitido evolucionar, ya que podemos poner solución a infinidad de problemas incluso cuando no hemos tenido experiencia directa con esas amenazas o “leones”, me explico: A través del lenguaje nos han hablado de “ese león” y de lo que es capaz de ocasionar, creando en nosotros una idea (pensamiento), y la podremos recordar en cualquier momento. Esta última opción puede ser una ventaja- a la vista está que hemos sobrevivido y evolucionado como especie-, aunque también puede ser un arma de destrucción para el ser humano… ¿Por qué?

Resulta que las personas, en ocasiones, nos preocupamos por eventos de baja probabilidad o entramos en “modo runrún”, dando vueltas a los problemas sin resolverlos nunca. Nos metemos en el centro de un torbellino mental donde es muy fácil entrar, pero muy difícil salir. Por ejemplo-sigamos con los leones, y que cada uno ponga en mente el suyo propio-, si vivo en África y hay una plaga de leones en la zona donde resido, no salir de casa hasta que todo esté controlado por las autoridades pertinentes pueda ser una decisión acertada…Ahora bien, si vivo en la Mancha, y para más inri, en mi pueblo no hay ni un zoológico…no salir de casa por la preocupación de que un león pueda atacarme y no ir a trabajar ni llevar a mis hijos al colegio es posible que no tenga mucho sentido…

Pensamientos del tipo “¿Y si salgo y me muerde?, ¿Y si ataca a uno de mis hijos?” empiezan a invadirme y es cuando comenzamos a poner solución a algo que no está en nuestro presente, sino en nuestra mente: “Voy a ver de qué manera puedo solucionar este gran problema, tal vez haya que mudarse (huir, escapar) de ciudad”, o tal vez se lleven a cabo rituales (compulsiones, las cuáles son típicas en los TOC) cuya única función es calmar la ansiedad que esas obsesiones/preocupaciones/creencias generan y que poco o nada tenga que ver con la solución: “si brinco tres veces el león se irá.” (No hace falta decir que en el caso de que haya un león de verdad, los brincos no lo harán desaparecer).

En cualquier caso, no estamos resolviendo nada, y así pueden pasar los días y los días…

Puede ser que sí haya un león real o que aparezca algún día, pero obsesionarse por acontecimientos del futuro que no dependen de uno o no tiene solución… ¿para qué invertir tiempo y energía en esto? No tiene sentido…y lo peor de todo, los instantes invertidos en esa rumia, los pagas a precio de pérdida de vida: amigos, trabajo, familia, pareja…

Por esta razón, es recomendable el entrenamiento mental para cambiar ese discurso de pensamientos por otro más útil y adaptativo. Solo así podremos probabilizar que lo que pensemos y hagamos llene nuestra vida.

Abandonar el control por el futuro y abandonar el mundo de la obsesión no es tarea fácil…pero no imposible. Merece la pena, sobre todo cuando soltar ese control te puede llevar a agarrar cosas que para uno son importantes…y solo así poco a poco , cuando menos te des cuenta, tu vida dejará de estar gobernada por tu mente.

¡Lo veo en consulta a diario, en la calle, en mi vida, en mí! Si necesitas ayuda, no dudes en llamar al centro y estaré encantada de ayudarte, ¡el momento es YA!